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La relación bilateral entre Perú y Chile se encuentra en la actualidad en un proceso de acercamiento saludable para ambas naciones; sin embargo, persisten controversias respecto al establecimiento de los límites fronterizos. En cuanto a la delimitación marítima la falta de un tratado de límites marítimo, que especifique la frontera marítima genera permanentes “roces” y alteraciones en el desarrollo de las relaciones; mas aún, genera titulares mediáticos en ambos países, en muchos casos destemplados, que no ayudan a visualizar la discrepancia de la manera más objetiva posible.
La posición de nuestro vecino es que no existe controversia alguna sobre la delimitación marítima, en virtud que los convenios de pesca firmados en la década del cincuenta, son en la práctica tratados internacionales en virtud de la costumbre, entendida como fuente de derecho internacional. Nuestra posición, contraria a la anterior, plantea la inexistencia de tratado alguno y más bien enfatiza la vigencia de las doscientas millas de mar territorial, aspecto que en la práctica afectaría lo que nuestros vecinos indican como su dominio marítimo. Ante ello, la línea equidistante se plantea como la solución justa para ambos países. En todo caso, la solución a esta disputa pasaría por la determinación de la Corte Internacional de la Haya, en cuyo escenario, cualquiera sea la resolución emitida tendrá que ser respetada en todos sus alcances para ambas partes.
Con relación a la delimitación terrestre esta se encuentra perfectamente establecida en el tratado de límites de 1929, el protocolo complementario y las actas de reserva correspondientes firmadas en 1930. En las mismas se establece, que el límite terrestre entre nuestros países empieza en la orilla del mar, punto al cual se le denominó La Concordia y no en el denominado Hito 1 colocado a más de 200 metros tierra adentro. Este aspecto está completamente reconocido incluso por el mismo tribunal constitucional chileno cuando observó el proyecto de ley de creación de la región Arica-Parinacota justamente por que indicaba el hito 1 como punto de partida de la delimitación terrestre.
En definitiva La Concordia es, por un lado, el punto donde inicia nuestro límite terrestre tal como lo señala el Tratado de Límites de 1929, pero por sobre tododebiera a su vez constituir el principio que guíe nuestras relaciones internacionales bilaterales.
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