El último fin de semana el hemisferio fue testigo de la crisis desatada entre dos países vecinos del continente latinoamericano. La intromisión del ejército colombiano en territorio ecuatoriano para destruir un campamento de las FARC ubicado en territorio ecuatoriano, para abatir a un grupo de integrantes de las FARC, entre quienes se encontraba Raúl Reyes, ha generado más que un conflicto diplomático entre Ecuador, Colombia y Venezuela.
Ante este hecho, Ecuador ha denunciado esta incursión colombiana como una violación a su soberanía e integridad nacional; y Colombia pretende denunciar al presidente venezolano Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional por “patrocinio y financiación de grupos genocidas” así lo indicó el presidente Álvaro Uribe, después de revelar que en las computadoras encontradas en el campamento habían documentos que involucraban tanto al Presidente Chávez como a funcionarios del las fuerzas de seguridad de Ecuador.
No es la primera vez que suceden estos combates en zonas fronterizas, ni que integrantes de las FARC cruzan tranquilamente territorios fronterizos tanto venezolanos, ecuatorianos o peruanos. Hay que recordar que la frontera tripartita en el Putumayo ha sido espacio de influencia de las FARC, donde la falta de seguridad e inclusión social hace factible el tráfico de armas, drogas, combustible, madera, personas etc.
Tomando en cuenta este suceso que ha evidenciado la magnitud del problema que inicialmente era considerado una amenaza interna para Colombia, ahora se torna una amenaza para la región donde países como Venezuela, Ecuador y Brasil podrían verse directamente afectados. Entonces, nos preguntamos ¿Qué medidas, estrategias o políticas piensa tomar el gobierno peruano ante este último acontecimiento y ante la creciente participación e influencia de las FARC en territorios fronterizos, entre ellos los de la amazonía peruana? ¿Cómo se piensa fortalecer o reformular el Plan Putumayo en esa zona? ¿De qué manera ejercerá la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron) el fomento de confianza y seguridad en esta zona compartida por ambos países después del conflicto desatado? ¿Cómo funcionará el intercambio de información de inteligencia sobre las actividades ilícitas que se realicen en esta zona?.
El gobierno debe tomar cartas en el asunto, y evitar que este conflicto pueda replicarse en territorio peruano, y así prevenir el desplazamiento del foco de conflicto a la zona del Putumayo colindante con el Perú,ó que la migración de desplazados pueda ser partida de conflictos sociales en esta zona.
Finalmente, la tarea de articulación con las autoridades regionales, distritales y locales en la zona en cuestión, es fundamental para afianzar la legitimidad de la estrategia nacional y sobre todo atender las preocupaciones y demandas concretas de las poblaciones potencialmente vulnerables en la zona en cuestión, desde pueblos amazónicos e inclusive nuestro propio personal militar.
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